Paso 1: Al Borde del Abismo
En 2002, solo quedaban 94 linces ibéricos en el mundo, confinados en dos pequeñas poblaciones en Andalucía. Su extinción parecía cada vez más evidente.
Paso 2: La Apuesta por la Vida
Arrancó un esfuerzo de conservación sin precedentes. Gracias a los programas de cría en cautividad y a la protección del hábitat, la población inició una lenta pero constante recuperación, superando los 400 ejemplares en 2015.
Paso 3: La Repoblación
Con las reintroducciones en nuevos territorios como Extremadura y Castilla-La Mancha, la especie cruzó una barrera clave. En 2020, la población superó por primera vez los 1.000 ejemplares, expandiendo su reino.
Paso 4: España, el Gran Refugio
España concentra la mayor parte de la población ibérica, distribuida principalmente por Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura y nuevas zonas de reintroducción como Murcia, Castilla y León y Madrid. En 2024, la población española alcanzó los 2.047 ejemplares.
Paso 5: Un Éxito Ibérico Compartido
Al otro lado de la frontera, la población lusa se concentra en el Valle del Guadiana y ya suma 394 linces en 2025. Sumando ambos países, la población total del lince ibérico alcanzó en 2025 un récord histórico de 2.663 ejemplares, con 542 hembras reproductoras y 952 cachorros nacidos ese año. El lince ibérico ha dejado de estar al borde de la extinción para convertirse en un símbolo de esperanza transfronteriza, logrando que en 2024 la UICN recatalogase a la especie de 'En Peligro' a 'Vulnerable'.